Trabajar cada día en una empresa en la que tienes un jefe del que piensas que además de soberbio es incompetente, que no sabe cosas que debería saber y que se aprovecha de tu trabajo para tapar su ineptitud.. desgasta tu energía día tras día. Peor es aún pensar que la solución es o tragar con la situación o irte a otra empresa.. Está claro que hablando se entienden las personas pero abordar una conversación con alguien de quien tienes un pobre concepto, que además es tu jefe y que das por sentado antes de empezar, un resultado negativo, está abocado al fracaso.
Te propongo plantear esa conversación cuando hayas hecho una buena revisión sobre cuál es tu parte en que las cosas hoy sean como son ¿para qué? para abordarla con bastantes más opciones de éxito. Entendiendo el éxito como una sustancial mejora en la relación. Lo que planteo aquí es que la forma en la que vemos la situación determina cómo es hoy la situación y también predetermina el resultado de las acciones que emprendemos para mejorarla.
Tienes mucho más en tu mano de lo que crees tener para conseguir un cambio en tu situación: un cambio de perspectiva puede ser la clave para salir exitoso de lo que parece ser ahora un callejón sin salida.
Te propongo algunos tips para plantearte y que quizá te sitúen en una actitud diferente para abordar una buena conversación con tu jefe: “Es el jefe, debería saber hacerlo mejor”. Muchas veces nos olvidamos de que nadie llega “aprendido” a un puesto (ni a nada en la vida). La persona puede no estar aún al nivel que requiere dicho puesto. Seguro que le has visto cometer errores y ¿quién no los comete en el camino hacia hacer bien algo?.
Cuando etiquetas a alguien por sus acciones o su desempeño en un momento dado, no estás dando opción al cambio que se produce con el aprendizaje. De hecho te sitúas en un callejón sin salida porque si alguien es así ¿cómo va a ser posible lidiar con tanta ineptitud, maldad, incompetencia, llámalo x. Juzgar duramente a otros en la forma: este tipo/tipa es un inepto/inepta cierra cualquier puerta a la solución. De hecho si la relación va mal solo hay dos opciones: él/ella son el problema, tú eres el problema, y a partir de aquí que gane el mejor..
Comprender que estamos en un proceso de aprendizaje en todo lo que hacemos abre la puerta a ir puliendo aristas en la relación con alguien, avanzar hacia algo mejor entre nosotros: no tratar de ser amigos o de gustarnos o de calificarnos o juzgarnos, sino construir una relación orientada a que tenemos una tarea común: hacer un buen trabajo, llegar a objetivos, ser reconocido como un equipo exitoso en la empresa, por la competencia y/o por los clientes etc
Alinearse: muchas veces la raiz del problema está en nuestras diferencias sobre el trabajo en común: lo que para ti es hacer un buen trabajo y la forma de conseguirlo puede ser muy diferente que para tu jefe u otros miembros de tu equipo.
A veces se trata de alinear como estamos viendo las cosas y aunque nos parezca imposible unir perspectivas, siempre es un y no un o. Es decir: no es tu postura o la mía sino tu postura y la mía lo que construye la identidad del equipo exitoso.
Es fácil para muchos de nosotros malinterpretar a otros, interpretar algo negativo: la intención detrás de lo que hace o dice. Es sorprendente descubrir que detrás de toda postura que nos resulta en principio incomprensible hay un valor que podemos comprender y apreciar lo que aporta al trabajo en común.
Volviendo a la conversación pregúntate: ¿qué quiero conseguir respecto a mi relación con mi jefe?¿quiero mejorar el trabajo o quiero señalarle lo que no hace bien para tener la razón?. En un caso estás construyendo los cimientos para una colaboración exitosa y una mejor relación, en el otro solo quieres ganarle. Esto, aunque pienses que puedes ocultarlo en la relación con él/ella es muy probable que ya sea consciente de ello.
Muchas veces, cuando queremos obtener un resultado diferente en la interacción con alguien no lo conseguimos por las creencias que tenemos respecto a esa persona y a nosotros mismos en dicha situación. Es verdad que esas creencias vienen de situaciones anteriores de las que hemos sacado tales conclusiones, pero todo este post se basa en que las personas podemos aprender de las situaciones, no es un esta persona es así y ya esta.. cuando entendemos que todos estamos aprendiendo y que por tanto somos carne de mejora, la relación también puede evolucionar.
Es un trabajo de humildad porque se trata de admitir que la situación puede no ser tal cual la estamos viendo hoy nosotros y que quizá aún nos falta información valiosa para hacer un juicio más certero. Este auto examen tiene muy buen resultado y puedes hacerlo por tu cuenta, sin incluir a la otra persona.
Todo esto es fantástico pero a veces no nos podemos olvidar de la influencia del entorno: a veces en la cultura de la empresa en la que estamos, no cabe todo esto porque ejerce una influencia con poco margen de mejora respecto a las relaciones que se establecen entre las personas que allí trabajan. Es decir, queremos un estilo de liderazgo que permita el feedback hacia arriba (y en todas direcciones), con mentalidad de aprendizaje a todos los niveles, tener en cuenta lo que aportan las personas ocupen el puesto que ocupen y donde se reconozca su influencia en el resultado etc pero si la cultura imperante no sustenta esto, no hay cimientos, entonces sí, quizá mejor buscar otra empresa.
